El Castillo del s. IX, situado en el alto del cerro (900 m.) es el monumento más antiguo de la villa. Ubicación indígena, después, construcciones romana, visigoda, medieval.

Recomendable pasear rodeando el Cerro, contemplación única.

 

Castillo. Vista  El Castillo del cerro Castillo. Detalle

PHOTOGRAPH: Joaquín Soria

EL CASTILLO DE CASTROJERIZ

Las aún orgullosas ruinas que coronan el cerro fueron en pasadas edades fortaleza segura para su defensa.

Es indudable que por su posición estratégica como por encontrarse en él ya un pequeño castro de antiquísimo tiempo, (indígenas, celtíberos, ...) se escogió aquella singular loma (monte) como sitio para levantarla y que sirviera de protección a la villa así como punto de vigilancia.

Es pues alrededor del año 753 cuando se construyó el castro, como puede deducirse de sus ruinas. Consta el Castillo de tres cuerpos, uno central y dos laterales cuyos muros se prolongan hacia la parte oeste, patio del castillo.

Un segundo encintado lo circunda por su parte Norte y Oeste, sirviéndole además de base y sostén. A ambos lados estaba asentado el foso por donde era posible y necesario, dado que los lados Sur y Este el monte aparece cortado a pico y era por consiguiente inaccesible y por lo tanto imposible de atacar.

Su construcción, sin duda presurosa, con fábrica de sillería arrancadas del mismo monte y rellenas de piedra con tierra. En esta misma forma están construidas las murallas que rodean la villa, edificadas con la sola idea de defensa, sin el menor asomo de efecto estético.

El cuerpo del lado Norte es sin duda el que presenta principal interés, construido muchos años con anterioridad al resto del edificio, se observan en él, por el carácter peculiar de su construcción, (que fácilmente puede observarse, por el lado Norte en el sitio entre el cubo y la muralla, que aparece superpuesta, es de construcción romana y su fábrica es de enormes piedras superpuestas sin argamasa alguna, caracteres todos de las construcciones romanas.

La Torre Romana, derruida hoy en su mayoría, existe anegada de sus mismos escombros, conservándose en pie sus sólidas paredes. Por su parte Sur en el costado que deja ver la destrucción de la puerta del Castillo, se observa en la pared del Castro, una inscripción grabada a cincel, en un enorme bloque, imposible de descifrar por el estado en que se haya y que sin duda hubiera dado gran luz en esta cuestión, pues indicaría a ciencia cierta, la época, el autor, el fin de esta construcción. Por este mismo sitio se puede observar la independencia de este cuerpo con lo restante del edificio.

La parte Central y la Torre Almenada del Sur, datan del mismo tiempo, construidos con el fin de defensa y aprovechando el Castro existente. Constaba de una amplia sala en la planta baja, que ocupaba todo el cuerpo, destinada sin duda a Sala de Armas, bajo ella había unas habitaciones subterráneas que comunicaban con el exterior por unas barbacanas, las primeras por el muro del patio se ven en su parte baja. Por unas escaleras empotradas en el interior del muro se sube a las habitaciones superiores y el segundo abovedado sostenía la cubierta de tejas.

Lo más hermoso sin duda de esta reliquia de las pasadas edades sería la esbeltísima y fuerte Torre Cuadrangular a una gran altura, coronada de almenas. El panorama a contemplar es bellísimo: valles, lomas, caminos como cintas blancas que van enlazando los pueblos, incluso en día claro y con potentes anteojos se divisan las agujas de la hermosa catedral de Burgos (40 Km.).

El patio colocado a la parte oriental del Castillo, está rodeado de altísimas y fuertes murallas de más de 2 metros de anchura, en las que se abren dos puertas, la una que da a la parte de la villa y la otra que no queda nada, sino el basamento de uno de sus muros, al primer encintado. En el centro del patio existía, no hace mucho tiempo, un pozo de gran profundidad que servía para abastecer de agua al Castillo y quizás al foso. Tiene además el patio un contrafuerte o torreón pequeño cuadrangular en la muralla sur y en la muralla exterior otra puerta por la parte sur, correspondiente estéticamente a la principal del Castro.

De este primer encintado no queda más que restos de la muralla y un esbelto torreoncito en la parte Noroeste que servía de unión a las murallas.

La ascensión al Castillo se verificaba desde la villa por una de sus principales puertas, seguramente por la que habría donde está hoy la subida entre el antiguo Palacio de los Condes de Castrojeriz y la llamada Casa del Fuerte, donde seguiría por una pista dando la vuelta al monte.

El Rey de Asturias y Duque de Cantabria, Alfonso I (693-757) (739-757) considerado visigodo y descendiente del linaje de Recaredo, hijo de Pedro, Duque de Cantabria y casado con Ermesinda, hija de Pelayo, es elegido Rey a la muerte de Favila, con lo que se unen astures y cántabros. Al lanzarse sobre las llanuras mesetarias, edificó para su defensa innumerables castillos, por lo que se llamó Castilla (Castella), nombre que en el siglo VIII suena aplicado a gran parte del suelo comprendido entre el Duero y la cordillera cantábrica.

El terremoto de Lisboa de 1755 hizo que el Castillo se tambaleara, desmoronándose gran parte de sus lienzos hacia la zona de cuevas del barrio de Santo Domingo, aunque ya en ese momento no ejercía su función de defensa militar.

TEXTO: ÁNGEL MAESTRO

 

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Castillo. Vista desde el hotel.

 

Castillo. Vista al realizar la ascensión.

 

Castillo. Vista desde la parte dificultosa.

 

Castillo. Vista desde la parte inaccesible.

 

 

 


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