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EL
CASTILLO DE CASTROJERIZ
Las
aún orgullosas ruinas que coronan el cerro fueron en pasadas edades
fortaleza segura para su defensa.
Es indudable que por su
posición estratégica como por encontrarse en él ya un pequeño castro
de antiquísimo tiempo, (indígenas, celtíberos, ...) se escogió
aquella singular loma (monte) como sitio para levantarla y que
sirviera de protección a la villa así como punto de vigilancia.
Es pues alrededor del
año 753 cuando se construyó el castro, como puede deducirse de sus
ruinas. Consta el Castillo de tres cuerpos, uno central y dos
laterales cuyos muros se prolongan hacia la parte oeste, patio del
castillo.
Un segundo encintado lo
circunda por su parte Norte y Oeste, sirviéndole además de base y
sostén. A ambos lados estaba asentado el foso por donde era posible
y necesario, dado que los lados Sur y Este el monte aparece cortado
a pico y era por consiguiente inaccesible y por lo tanto imposible
de atacar.
Su
construcción, sin duda presurosa, con
fábrica de sillería arrancadas del mismo monte y rellenas de piedra
con tierra. En esta misma forma están construidas las murallas que
rodean la villa, edificadas con la sola idea de defensa, sin el
menor asomo de efecto estético.
El cuerpo del lado Norte
es sin duda el que presenta principal interés, construido muchos
años con anterioridad al resto del edificio, se observan en él, por
el carácter peculiar de su construcción, (que fácilmente puede
observarse, por el lado Norte en el sitio entre el cubo y la
muralla, que aparece superpuesta, es de construcción romana y su
fábrica es de enormes piedras superpuestas sin argamasa alguna,
caracteres todos de las construcciones romanas.
La Torre Romana,
derruida hoy en su mayoría, existe anegada de sus mismos escombros,
conservándose en pie sus sólidas paredes. Por su parte Sur en el
costado que deja ver la destrucción de la puerta del Castillo, se
observa en la pared del Castro, una inscripción grabada a cincel, en
un enorme bloque, imposible de descifrar por el estado en que se
haya y que sin duda hubiera dado gran luz en esta cuestión, pues
indicaría a ciencia cierta, la época, el autor, el fin de esta
construcción. Por este mismo sitio se puede observar la
independencia de este cuerpo con lo restante del edificio.
La parte Central y la
Torre Almenada del Sur, datan del mismo tiempo, construidos con el
fin de defensa y aprovechando el Castro existente. Constaba de una
amplia sala en la planta baja, que ocupaba todo el cuerpo,
destinada sin duda a Sala de Armas, bajo ella había unas
habitaciones subterráneas que comunicaban con el exterior por unas
barbacanas, las primeras por el muro del patio se ven en su parte
baja. Por unas escaleras empotradas en el interior del muro se sube
a las habitaciones superiores y el segundo abovedado sostenía la
cubierta de tejas.
Lo más hermoso sin duda
de esta reliquia de las pasadas edades sería la esbeltísima y fuerte
Torre Cuadrangular a una gran altura, coronada de almenas. El
panorama a contemplar es bellísimo: valles, lomas, caminos como
cintas blancas que van enlazando los pueblos, incluso en día claro y
con potentes anteojos se divisan las agujas de la hermosa catedral
de Burgos (40 Km.).
El
patio colocado a la parte oriental del Castillo, está rodeado
de altísimas y fuertes murallas de más de 2 metros de anchura, en
las que se abren dos puertas, la una que da a la parte de la villa y
la otra que no queda nada, sino el basamento de uno de sus muros, al
primer encintado. En el centro del patio existía,
no hace mucho tiempo, un pozo de gran profundidad que servía para
abastecer de agua al Castillo y quizás al foso. Tiene además el
patio un contrafuerte o torreón pequeño cuadrangular en la muralla
sur y en la muralla exterior otra puerta por la parte sur,
correspondiente estéticamente a la principal del Castro.
De este primer encintado
no queda más que restos de la muralla y un esbelto torreoncito en la
parte Noroeste que servía de unión a las murallas.
La ascensión al Castillo
se verificaba desde la villa por una de sus principales puertas,
seguramente por la que habría donde está hoy la subida entre el
antiguo Palacio de los Condes de Castrojeriz y la llamada Casa del
Fuerte, donde seguiría por una pista dando la vuelta al monte.
El
Rey de Asturias y Duque de Cantabria, Alfonso I (693-757) (739-757)
considerado visigodo y descendiente del linaje de Recaredo, hijo de
Pedro, Duque de Cantabria y casado con Ermesinda, hija de Pelayo, es
elegido Rey a la muerte de Favila, con lo que
se unen astures y cántabros. Al lanzarse sobre las llanuras
mesetarias, edificó para su defensa innumerables castillos, por lo
que se llamó Castilla (Castella), nombre que
en el siglo VIII suena aplicado a gran parte del suelo comprendido
entre el Duero y la cordillera cantábrica.
El terremoto de Lisboa
de 1755 hizo que el Castillo se tambaleara, desmoronándose gran
parte de sus lienzos hacia la zona de cuevas del barrio de Santo
Domingo, aunque ya en ese momento no ejercía su función de defensa
militar.
TEXTO: ÁNGEL MAESTRO
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Castillo. Vista desde el
hotel.

Castillo. Vista al realizar la ascensión.

Castillo. Vista desde la parte dificultosa.

Castillo. Vista desde la parte inaccesible.
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